Existen diversas tipologías de licencias de Windows, que podemos dividir principalmente en dos grandes grupos, según el lugar donde se adquieren:
Licencias Retail (RTL): Son las licencias que los usuarios compran directamente a través de tiendas oficiales, como el portal de Microsoft o establecimientos físicos, aunque este último método ha perdido popularidad. Las licencias RTL se pueden utilizar en un solo equipo a la vez, aunque permiten activarlas en diferentes ordenadores de forma individual. Además, incluyen acceso a actualizaciones gratuitas, tal como ocurre desde hace algún tiempo.
Licencias OEM: Estas vienen preinstaladas en los equipos cuando se compran. Aunque se incluyan con el ordenador, no son gratuitas, ya que su coste está integrado en el precio total del dispositivo. Generalmente, estas licencias están almacenadas en la BIOS, lo que permite activar Windows incluso en instalaciones limpias. Las licencias OEM son exclusivas para el equipo con el que vienen, y no es posible transferirlas a otros ordenadores.
Además de clasificarse por el tipo de adquisición, las licencias también varían según la versión de Windows que activan. Las más destacadas son:
Licencia Windows 11 Home: Esta versión está diseñada para usuarios no profesionales que buscan un uso básico del sistema, ideal para tareas como consultar el correo, navegar por la web o trabajar con aplicaciones de ofimática.
Licencia Windows 11 Pro: Pensada para usuarios más avanzados que necesitan mayores funcionalidades, especialmente en lo que respecta a la administración de sistemas. Es una opción popular entre empresas y centros educativos debido a sus características avanzadas.
Licencia Windows 11 Pro for Workstations: Esta licencia está orientada a servidores y empresas que requieren un entorno especializado para programación o manejo intensivo de datos.